La glorieta

Amo las glorietas, son lugares que bajo mi percepción están llenas de romanticismo, como pequeños refugios en medio de la naturaleza.

Y tanto me gustan que quería confeccionar una para Barrio Vitraux,  habiendo resultado un tanto complejo  ver como proyectarla para poder transmitir lo que antes te decía.

Aunque no lo creas yo hago cosas que ningún arquitecto en su sano juicio haría!, el tema es que al no ser arquitecto y no tener idea de escalas ni mucho menos,  mi punto de referencia al inicio es siempre el objeto protagonista de lo que construiré.  Traduciéndolo al castellano es como decir que un arquitecto traza los planos de una casa conforme las medidas o dimensiones que tiene una cama, o un banco o cualquier objeto que ella vaya a contener.

Lo sé, no es normal (es bien desquiciado y  cómico), pero es mi fórmula a ojo.

Pues entonces si en la glorieta habría de centrarse un maniquí cuya vestimenta fuera toda una fantasía de vegetación, había que comenzar a generar el maniquí y eso lo vas a encontrar en la Bitacora de la Glorieta.

Esta pieza es una glorieta cuyo techo es de cristal con un sobretecho ó cúpula también de cristal float transparente y laterales en base tanto de sobretecho como de la estructura misma de todo el artículo,  confeccionada con  vidrio beteado verde opalino.

La base está unida a su cúpula mediante unos alambres muy rígidos  conformando supuestos parantes por donde las rosas van enredándose.

Los contornos del techo poseen arabescos para darle una estética más bonita y artística.  El piso es una superficie con un aspecto de cesped muy ralito sumado a la utilización de cortezas de árboles que empleé para su realización.

Quería un maniquí lleno de naturaleza y en toda la estructura de la falda no es más que el revestimiento confeccionado con hojas de araucaria colocadas una a una luego de pintarlas y acondicionarlas, aprovechando el movimiento natural con las que se secaron para darle dinamismo a la vestimenta a la vez que entre cada capa emergen rosas de colores rojo y blanco tal como las que van enredándose en los parantes.

El último detalle es una pequeña rosa con algo mínimo de una ramita de araucaria en el hombro del maniquí.

 

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